- "[...] Since you've been such an inspiration for people around... Wow, man! You just ran into a big pile of dogshit!"
- "It happens."
- "What? Shit?"
- "Sometimes."
("Forrest Gump")
Mostrando entradas con la etiqueta alucinaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alucinaciones. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de junio de 2011

El exorcista

Paciente Impaciente está sentada frente al ordenador, intentando llamarse al orden y escribir algo en su blog de tetas, al que tiene bastante olvidado. Monsieur M. le ha hecho notar más de una vez que llamarlo así delante de terceras personas ajenas a la compleja vida interior de los habitantes de la barraca montrealesa suena un poco raro, y que si no le creo, que busque en Google "blogs de tetas" y vea lo que sale en los resultados. Paciente Impaciente piensa que si cualquiera que se ponga a buscar blogs de tetas en el ciberespacio cae por accidente en su blog, se lo merece, las tetas son multidimensionales y un verdadero entendido debería familiarizarse con los tumores y otros baches que puede encontrarse en el camino al placer.

No vayáis a creer que Paciente Impaciente no escribe (ni en su blog de tetas ni en el otro, el que engorda) porque esté postrada en su lecho, cual dama de las camelias, retorciéndose de dolor y llevándose delicadamente a la nariz un pañuelito de encaje. No. Qué va. Como su tumor aún no ha vuelto de sus vacaciones en Florida (por lo que tarda debe de estar en Orlando, visitando Disney World), Paciente Impaciente se dedica a tiempo completo a la actividad que más tiempo le está ocupando durante este cáncer: la espera. Tampoco es una espera totalmente infructuosa, en lo que lleva desde la operación, Paciente Impaciente ha aumentado su equipo de médicos particular: además de Mentsch Surgeon, ahora cuenta con Quimio-Oncólogo, el rey de los metales pesados, y Radiochica, la oncóloga que va a encargarse de hacerle brillar en la oscuridad. Paciente Impaciente tiene su propia Patrulla X oncológica. La Oncopatrulla X, la llama ella. Todos estos docs siguen en la misma línea de todos los que ha conocido hasta ahora en el Jewish General Hospital de Montreal, son gente extremadamente encantadora y amable. La primera consulta con Radiochica le hizo sentirse particularmente vieja, esta especialista tiene los 30 recién cumplidos y una cara de 27. Debe de ser la radioactividad. Paciente Impaciente confía en que a ella le produzca el mismo efecto.

Así que ella espera, y rellena hojas con árboles genealógicos para Supergenetista, próximo fichaje para la Oncopatrulla X. Y manda currículums, algo que puede revelarse bastante útil en un futuro no muy lejano, especialmente ahora que ya sabe con bastante certeza que va a disponer de un futuro. Paciente Impaciente no sabe muy bien si es culpa del cáncer o simplemente éste le sirve de excusa estupenda, pero en las últimas semanas ha pasado por un cambio de actitud bastante sutil. Ella que solía poseer una autodisciplina marcial, ahora se dice muy a menudo -"Bof, y qué, si no lo hago." Y así a empezado a escribir menos simplemente porque no tiene ganas, y los brotes de sus tomateras que tenía que haber transplantado hace ya dos semanas sobreviven ahí, a duras penas, y los parches de escayola que le dejó el Jules en el techo de la cocina siguen a la vista, sin que haya repintado, y los recibos se le apilan sin haberlos organizado. Paciente Impaciente no se reconoce: la colada se acumula, deja libros sin terminar y hace novillos a la clase de yoga para quedarse en el parque a comer un helado, por la simple razón de que hace calor. Y se pregunta si al final las conclusiones que saca de su leve roce con su propia mortalidad se reducen a esto: en el lecho de muerte nadie dirá nunca "lamento morir sin haber puesto al día mi contabilidad", o "siento dejar este mundo sin haber lavado la ropa blanca y sin haber perdido los cuatro kilos que me sobraban". Bof.

En estas divagaciones anda ella, mirando perezosamente sitios de búsqueda de empleo, y anda imaginándose una hipotética empresa con la que nunca más necesitaría un jefe en su vida, cuando suena el teléfono. No diré que la que llama es Naturópata Alternativa, porque en este blog mis ficciones son todas reales, pero sí que confesaré que la que llama es una conocida que sirve de inspiración a dicho personaje. Bueno, a la mitad del personaje.

Paciente Impaciente: -"Oui, allô?"

Naturopesada saluda, la voz intensa y rebosante de buenas intenciones: -"Hola, llamaba para ver qué tal estás."

Paciente Impaciente, aún mirando la pantalla y siguiendo la lista de ofertas: -"Euh, pues bien, gracias. ¿Y tú?"

Naturopesada responde ofendida, casi ultrajada: -"¡Yo no soy importante, querida! La que importa ahora eres tú. Suenas bien. He estado canalizando energía toda la semana."

Paciente Impaciente levanta los ojos al cielo, muda. Suele pasarle cuando oye las palabras "canalizar" y "energía" en la misma frase. Se pregunta por millonésima vez por el oscuro pasado hippy de monsieur M., pasado que le ha dejado estas amistades residuales, y toma la resolución de que cuando llegue a casa va a pedirle que explique a su comuna que no me llamen cada vez que se les ocurra, yo qué sé, hablar con sus contactos klingones y conseguirme una cita con el doctor Spock, por ejemplo. 

Naturopesada ignora olímpicamente el silencio al otro lado de la línea, y prosigue, entusiasta: -"Te he estado mandando pensamientos de amor y sanación, especialmente durante mis cursos de chi kung."

Paciente Impaciente se sujeta el auricular en la barbilla y empieza a teclear sin remordimientos una búsqueda de recursos para trabajadores autónomos: -"Uh... ¿ah, sí?" Ella es así, tiene una confianza obsoleta y trasnochada en la ciencia en general y en la medicina occidental en particular.

Naturopesada: -"Sí. Toda la clase se unió al final, en una meditación dirigida. ¿No sentiste la energía?"

Paciente Impaciente, tecleando en busca de subvenciones: -"Estoo, no. Ayer pasé un buen rato en el metro, debí de estar sin cobertura."

Naturopesada, ligeramente ofendida: -"Te estoy hablando en serio. Ya sabes que Louis -su marido- tiene sangre india..."

Paciente Impaciente no ve muy bien dónde quiere ir a parar Naturopesada, ni le interesa mucho, la verdad. Y empieza a darle ligeramente igual que su falta de interés sea palpable desde el otro lado de la l­ínea. Desde que tiene cáncer y recibe cuarenta recomendaciones absurdas por semana, Paciente Impaciente ha empezado a relajarse bastante en lo de mantener los buenos modales. -" Pues no, no lo sabía, pero presiento que me lo vas a contar todo..."

Naturopesada, con una falta de percepción notable en alguien que trabaja tanto su energía: -"...pues sí, y el verano pasado quiso ir en busca de sus raíces y nos fuimos al desierto del Colorado a seguir ese cursillo de chamanismo con los arapahoes..."

Paciente Impaciente deja de teclear: -"Cursillo. De. Chamanismo." Repite.

Naturopesada suspira: -"Oh, sí. Nos cambió la vida."

Paciente Impaciente, temerosa de que Naturopesada se lance a explicar en detalle su cambio de vida, y bastante llena de aprensión: -"Y la relación de ese cursillo de, eh, ...chamanismo con mi cáncer es..."

Naturopesada, contentísima: -"¡Mujer! ¡Pues está claro! Te vienes este fin de semana, primero hacemos una purificación en la tienda de sudación que hemos instalado en el jardín, y luego Louis y yo te hacemos un ritual de curación. Y verás cómo terminamos con el mal que llevas dentro."

Paciente Impaciente eleva la vista al frente, por encima de la montura de las gafas, enarcando las cejas. Una visión centellea en su cerebro: Paciente Impaciente se ve a sí misma tumbada tripa arriba en un tipi, Naturopesada inclinada sobre ella con su brushing de peluquería inflado al helio, agitando un sonajero tribal con su mano bien manicurada, mientras Louis, hombre de mediana edad, suda a una distancia incómodamente cercana vestido tan sólo de un taparrabos (y sus gafas de montura dorada), canturreando para ayudarla a expulsar el mal. Y alguien toca el tamtam de fondo, por supuesto.  Hasta ahora, entre la variedad de consejos más o menos grillados que había recibido (dejar de comer azúcar, comer berros, dejar de tomar leche de soja, comer doce dátiles todos los días, beber jugo de áloe vera, meditar, tomar espárragos licuados, dejar de comer glúten, rezar novenas), ninguno le había preparado para esta oferta de exorcismo.

-"Mmh. Gracias. Pero este fin de semana no va a poder ser, voy a peregrinar al Oratorio Saint-Joseph de rodillas, desnuda y sin lentillas. Y monsieur M. va a venir conmigo para hacerme de lazarillo. Y para twitearlo en directo. Pero mira, en caso de otro cáncer, puedes estar segura de que serás una de las primeras personas a las que llame." (Las primeras serían el padre Merrin y el conejo de Pascua.)

miércoles, 2 de febrero de 2011

Dudosas estadísticas

"Get the facts, then, panic!"

********

Lo que más aturde cuando una se enfrenta a esta enfermedad y quiere intentar comprenderla mejor, es la impresionante cantidad de información  y desinformación que hay que trillar y seleccionar cuidadosamente. El volumen de datos y estudios es tal que la tarea se revela casi imposible. He decidido haceros una parte del trabajo y facilitaros la tarea, y de paso ahorraros toda esa basura que pulula por ahí encabezada por la justificación "estudios fiables demuestran que...", sin que necesitéis saber nada de desviaciones estándar, varianzas y poblaciones. No me deis las gracias. Mejor enviadme dinero.


Interesante y ligeramente desconcertante recopilación de estadísticas (falsas y no tanto) sobre el cáncer de mama:
  • 98% de los pacientes de cáncer de mama son mujeres, el 2% restante se reparte entre hombres (1%), transexuales (0,7%), hermafroditas (0,2%), y "otros" (<0,1%) ...ni os molestéis en preguntar... ni idea... (¿eunucos?)
  • 73% de los hombres que se pasean por ahí llevando el pin del lazo rosa lo hacen para ligar con más facilidad, 25% dicen que lo hacen por la causa pero mintieron como bellacos en la encuesta y el 2% restante lo hace por concienciar a la sociedad del problema creciente del cáncer de mama (y para ligar con más facilidad).
  • Un estudio de la Universidad de Hernia, en Pensilvania, demuestra que regalar bombones, libros, películas, bonos de masaje y calendarios eróticos del parque de bomberos local a una mujer enferma de cáncer de mama mejora su calidad de vida de un 91% y aumenta sus posibilidades de remisión espontánea en un porcentaje aún no cuantificado (gracias, Gin y señora Hernández ;-).
  • Estudios pertinentes han demostrado que 84% por ciento de las mujeres afectadas por un cáncer de mama utilizaban normalmente un sujetador con aros metálicos. El 16% por ciento restante también utilizaba este tipo de sujetador, pero anormalmente (por ejemplo, para llevar dinero suelto para el parquímetro, transportar la fruta en el supermercado o como protege-orejas en países de climas fríos). Entre las mujeres pertenecientes al primer 84%, al menos un 57% tenía maridos que tomaban frecuentemente prestada esta prenda de corsetería.
  • Estadística polémica: las mujeres con prótesis de aumento mamario por motivos puramente estéticos podrían tener entre dos  y tres veces menos probabilidades de tener un cáncer de mama que las mujeres obesas, fumadoras, hipertensas, negras y presbiterianas, y es de tres a cuatro veces menos probable que alcancen un cociente intelectual de 80.  
  • Las mujeres chinas y japonesas tienen el índice más bajo de cáncer de mama de todas las razas (ey, chicas, parece que tener pechos pequeños tiene alguna compensación, después de todo... diga lo que diga la estadística precedente), aunque muchos estudios serios lo atribuyen a la alimentación. Yo por si acaso me pongo morada a sushi.
  • 57% de los casos de cáncer de mama afectan al pecho derecho, 41% al izquierdo y el 2% que queda son las pobres con una mala suerte de mierda que lo tienen en los dos pechos. ¿Por qué esta preferencia por el pecho derecho? Quién sabe. La fuerza gravitatoria de la luna, las mareas, Júpiter que está en la casa de Saturno, el lado del que una se cuelga el bolso...
  • La tasa de supervivencia al cáncer de mama permanece por encima del 84% en la mayoría de los países desarrollados, siendo superior en muchos de ellos. No está nada mal si se compara con otras tasas de supervivencia, a saber: ser fulminado por un rayo (21%), atacado por un puma (13%), escuchar la discografía completa del Puma de una sentada (7,3%), aceptar un contrato de ingeniería de obras públicas en Irak (47%), ser una estrella del rock (69%) o parar a dormir en un oscuro motel de carretera secundaria regentado por un tal Norman Bates (0%).
  • Para terminar, una estadística aún más esperanzadora: las mujeres afectadas por un cáncer de mama que reciben sexo oral de sus compañeros/as con cierta regularidad (al menos una vez por semana) muestran un asombroso índice de recuperación total sin recaídas ni metástasis de ningún tipo. Las mujeres sanas pueden aplicar esta técnica a modo de prevención. (De nada, chicas).  

miércoles, 12 de enero de 2011

Cáncer: It will grow on you

Mi amiga Noema, que no tiene un máster en Boob Blues pero sí que tiene un curso de postgrado en Balls Blues  -no, mi amiga Noema no tiene testículos ni los ha tenido nunca, pero sí que se ha codeado con alguien que... bueno, ésa es otra historia, y ni siquiera es mía para poder contarla, así que mejor no me disperso- el caso es que cuando le conté la noticia, mi amiga me dijo que en alemán tienen un dicho que traducido literalmente quiere decir algo así como "hay que hacerse amigo de la idea". Lo que ella quería decir, con sabia intención reconfortante, es que lo peor es siempre al principio, cuando uno no ha digerido la noticia. Después uno se hace a ella y sigue viviendo.

En inglés tienen una expresión bastante divertida para expresar una idea similar: "it will grow on you", expresión que traducida literalmente no tiene mucho sentido ("crecerá en tí"), pero que significa algo así como "con el tiempo te acostumbrarás y hasta terminará gustándote". En el caso del cáncer, lo de que terminará gustándome no lo tengo yo muy claro, pero lo de que crece en uno me parece muy apropiado.

Tanta digresión lingüística se debe a que esta semana, tras la primera consulta con el cirujano oncólogo me he encontrado catapultada a un planeta que, si bien ya conocía desde fuera, me resulta completamente extranjero y exótico: tiene su propio idioma y sus habitantes nativos. Gracias a los cursos de jerga médica que recibí en los estudios de traducción, me encuentro exactamente como cuando uno hace transbordo en un lóbrego aeropuerto de un país ignoto: entiendo una buena parte, pero no lo hablo.


****************************


Oncólogo Competente hace una pausa en las concisas y cristalinas explicaciones que me ha administrado en los últimos veinte minutos con su voz bien modulada, levanta la vista de la ilustración anatómica en la que ha dibujado circulitos y flechas para ilustrarme mejor y me mira directamente a los ojos, serio y atento. Este cirujano, de mi edad, vestido con una elegante camisa gris marengo y pantalones negros de buen corte, parece salido de un catálogo de Armani. El corte de pelo, un poco largo, como de director de orquesta supermoderno, es lo que le da el toque justo de informalidad y lo salva de parecer snob. Si opera tan bien como se viste, estoy en buenas manos, me digo. Si la que le elige la ropa y el peluquero es su novia, voy a pedir que sea ella la que me opere.

Tras la breve introducción a la anatomía mamaria, y comprobar que soy buena alumna y aprendo rápido, Oncólogo Competente decide lanzarse a las presentaciones formales:

Oncólogo Competente: -"Madame Toquero, aquí su cáncer: carcinoma canalar, hormonodependiente RE y RP positivo, HER2 negativo. Por el momento ignoramos si es invasivo o in situ, y no lo sabremos hasta que no la operemos a usted y efectuemos un buen toqueteo de sus ganglios. Monsieur Carcinoma, le presento a madame Toquero, su anfitriona."

Paciente (es un decir), estrechando la mano de la enorme bola amarilla sentada en la silla frente a la mía en el despacho del doctor: -"Enchantée. Pero creo que ya nos habíamos visto en alguna parte... " La bola gigantesca tiene un extraño parecido con Humpty Dumpty, pero sin el ridículo trajecito de marinero. No me sorprende. Cuando Woody Allen monologa vestido de espermatozoide tampoco me sorprende, aclaro.

Carcinoma (muy cortés): -"Sí, sí, es verdad, en el quirófano de Disco-Surgeon... ahora la recuerdo... ¿cómo está?"

Paciente Impaciente, haciendo un esfuerzo visible por mantenerse educada: -"Bueno, he estado mejor... no se lo tome a mal, pero creía que me había librado de usted definitivamente, vamos, que lo había perdido de vista, y aquí estamos..." Suspira. Oncólogo Competente contempla la conversación con gesto de aprobación.

Carcinoma, cruzando las manos de un tamaño ridículo encima de un regazo enorme, esférico e irregular, parece un poco incómodo. Carraspea un poco y dice, tímido: -"Claro, ajem, entiendo. Pero ya sabe, esto no lo decido yo, en realidad formo parte de sus células, que se multiplican de forma, ajem---"

Paciente Impaciente lo interrumpe con un gesto de la mano, intentando reprimir su irritación: -"---creativa. Ya, ya sé. Es sólo que hubiera preferido que mi creatividad se manifieste de otra forma, qué sé yo, ganchillo, punto de cruz, una novela infecta..."

Carcinoma dirige la mirada a la moqueta de la oficina con aire contrito y no dice nada.

Oncólogo Competente decide intervenir: -"Por el momento, vamos a programarle esa cirugía en la que le cosquillearemos un poco el ganglio centinela, madame Toquero. Y un poco de radioterapia para acompañarla. Y estoy seguro de que en cuanto ustedes dos se conozcan un poco mejor, se llevarán estupendamente."

Paciente Impaciente descruza las piernas y vuelve a cruzarlas cambiando de lado, la expresión hosca. Carcinoma levanta la vista de forma furtiva, y la mira de reojo.

Paciente Impaciente gruñe un poco, por lo bajo: -"Seguro. Vamos a ser amigos del alma."